Entrevista a Teresa Lorenzo

Julio de 2025. Entrevista realizada en La Laguna (Tenerife) por Paloma Hurtado.

Foto© Viktor Stefanov

Pienso en el estudio del cuerpo, en líneas infinitas. Un cuerpo arquitectónico perdido en el paisaje… “Seis paisajes” se llamaba uno de sus primeros trabajos en el que yo bailaba. Lo recuerdo con cariño: ese abrazo bajo la lluvia envuelto en una circularidad infinita, como el beso de la mantis religiosa que es vida y es muerte al tiempo, quizás eso sea el infinito, un abrazo que disuelve los cuerpos hasta su más pura esencia. Ella es belleza, sutileza. Siempre me embelesó su cuerpo que invita de una extraña manera, te arrastra a las profundidades pero solo si crees en el poder transformador de la forma. Un bicácaro o una rosa, con piel de terciopelo y profundidad abisal.

Foto© Viktor Stefanov

Danza, Arquitectura, Pensamiento, el estudio de un cuerpo

Todos estos campos son muy vastos y se pueden poner en activo a través de la mecánica del cuerpo.

Desde mi visión la arquitectura es danza en potencia, como casi todo. Una referencia para movilizar el cuerpo.

Desde una perspectiva materialista el cuerpo es certidumbre física, materia y la materia, forma. Es una perspectiva muy concreta y lo estoy simplificando mucho, pero desde ella, se puede conectar fácilmente con lo arquitectónico. Atiendo más concretamente al campo de relaciones geométricas que se abren, pues es una de las raíces de mi investigación.

El pensamiento, la visión, la intuición, el deseo, es el caos y el orden que crea mapas, estructuras, métodos a través de los cuales el contenedor opera-danza. No pretendo reducir el ejercicio del cuerpo al dominio del pensamiento. Ocurre también en sentido contrario, el pensamiento como dominio del cuerpo.

Y vuelvo con ello a la materia y la forma, porque es contenedora de algo que conlleva otro tipo de complejidad. Observar el cuerpo desde la mirada unilateral de lo material, aún siendo muy fértil, sería muy pobre. En la profundidad de lo corpóreo se haya lo incorpóreo. La conciencia de ese contenedor nos expone a una intemperie que rompe los límites de muchas categorías y de la experiencia estética que estoy produciendo o buscando producir.

La danza es una vía de doble sentido que hace que lo uno se vaya convirtiendo en lo otro y viceversa. Que es el campo en el que se ordenan los principios éticos y estéticos de cada una mientras se van descubriendo otros. 

Foto© Viktor Stefanov

Foto© Viktor Stefanov

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Estética, Política y Filosofía

Como creadoras tenemos el poder de convocar a un público para compartir algo a lo que hemos estado dedicando atención, trabajo, tiempo. Es aquí donde sitúo lo político. En este acto de compartir.

La dimensión estética en la práctica artística es algo que me fascina, me armoniza con la vida. Tiene mucha fuerza, y por la importancia que doy al lenguaje ha sido y es fundamental en el tipo de danza que produzco.

Mi investigación se ha ido articulando dentro del campo de la abstracción, en ella tengo una visión geométrica del cuerpo como punto de partida.

La geometría es el arte de la relación, en este caso el cuerpo en relación con lo otro y consigo. Hablo desde un punto de vista material, del movimiento del cuerpo.

Esta doble dirección, lo exterior y lo interior, requiere de distintos tipos de atención, es decir se sostiene sobre parámetros distintos, y es un campo concreto sobre el que encuentro coherencia para poner el cuerpo en movimiento sin necesidad de contenidos, narrativas. El cuerpo tiene su propia narrativa.

Lo óptimo es operar en un entorno de entendimiento articular y soltura muscular que permita una mirada distanciada del cuerpo y su movimiento. Sostener este modo requiere de una higienización constante que renueva la presencia todo el tiempo. Permite que otras capas actúen con más claridad.

Me detengo a explicar este modus operandi porque genera una estética concreta que he ido refinando con los años y que actúa como lienzo para la creación. Un cuerpo con el tono idóneo permite mucha libertad en el movimiento. Y esta libertad en mi trabajo es básica.

El modo es estética, y predispone constantemente al cuerpo para ser poetizado.

Y dando un giro a todo esto, desde otro tipo de mirada y escucha, nada concreta, que deja atrás las categorías, y se hace sensible hacia lo incorpóreo, pienso que la estética es la coraza de lo profundo.

Con respecto a lo filosófico… procuro ser un sensor y a la duda filosófica que se me abre es ¿cómo es posible tanta magia, tanta coherencia?, ¿cómo y qué aportar, desde dónde o con qué fin?

¿Ese lugar tiene más que ver con esta idea de filosofía o misticismo?

¿Ese interior? ¿Qué sucede en ese interior como punto de partida y como necesidad profunda en la creación?

Ese interior trasciende lo estético lo filosófico lo político y aunque sea su puerta, lo físico.

La mística es el mundo de la vivencia de lo profundo. Es una búsqueda, como una pregunta sensible que me hice y me hago desde el cuerpo. Por eso vivo la danza como una vía trascendental y de conocimiento. 

Es una vivencia íntima donde el cuerpo es el lugar privilegiado, el único lugar.

Desde ese interior metafísico el movimiento brota desde una lógica más difusa porque tiene que ver con un estado. Es algo incierto, se hace visible lo vulnerable, el amor, esa experiencia, poner el cuerpo en movimiento en esos términos. Hablo de una vivencia íntima, en la que hay que mantener la escucha, propiciarla. Todo esto va dejando una resonancia y unas preguntas que se repiten en la creación, donde trato de generar realidades poéticas que te conecten con esa vivencia. Invocar el misterio juntas.

Para mi ha sido necesario relativizar los códigos mentales saber que lo interior y lo exterior se mueve, que no se puede determinar la cosa, que la cosa nos traspasa. Pero poner atención en ello me ha ayudado a ser más libre. En el vacío hay mucho espacio para moverse.

¿Sientes que es necesario que tu coloques en ese lugar de verdad o de profundidad o de presencia absoluta, para que el otro viaje contigo?, ¿crees que es así?

Siento mucho amor y curiosidad hacia todo esto, no puede ser de otra manera. Ocurre de manera natural.

¿Cómo te preparas para esto?

Yo necesito predisponer el cuerpo para el movimiento, hago cualquier práctica física que focalice la atención de la mente en el cuerpo y facilite realizar esa danza, estas prácticas son más o menos dinámicas y en el fondo, detrás de todo eso trato de ir cultivando un estado que vaya silenciando todo lo que pueda entorpecer el trabajo, abrir la escucha. Como un estado de alerta, muy enfocada.

Siempre lo siento como un momento muy delicado. Merodeo tranquila por el espacio, hago comprobaciones de cuestiones técnicas, observo la danza en el espacio. Me voy aquietando y activando a la vez, y la mente en la danza.

Termino toda esta danza en padmasana. Cierro. Vacío.

Desde que te conozco eres una estudiosa del cuerpo, ¿crees que llevar tantos años en ese estudio tan profundo y elaborando de forma tan minuciosa el movimiento posibilita esa búsqueda?

¿Crees que ese estudio que tú mantienes de continuo tiene que ver con ese intento de trascender?

Siento que me acerca.

Es sencillo y directo, poner el cuerpo en movimiento bajo unos parámetros concretos, todo está ahí y permanecer ahí va acallando todo lo demás, la permanencia puede cambiar el significado de la propia cosa, así que se produce un estado que me proporciona indicios de algo mayor.

La armonía que siento en el movimiento tal como sucede afecta al modo en que percibo el mundo y siento que esa diversidad que experimento con el cuerpo me ayuda a relativizar, me conecta con algo propio y a la vez colectivo, y natural.

Haces muchas referencias a la naturaleza y en tu trabajo es muy clara esa conexión con la naturaleza. ¿Dónde está la naturaleza en tu trabajo, en tu creación, en tu vida? 

Es algo espiritual, está presente en todo.

Es un estado, un lugar desde el que se mira o se piensa o se siente algo mayor, es la percepción sensible del cuerpo, nuestro diseño es naturaleza.

Libertad. ¿Cómo a nivel social, más allá de los procesos internos la danza podría ayudarnos a ser más libres?

El danzar ofrece una perspectiva que se sale de lo cotidiano. Ensancha la mirada, el pensamiento. Ensanchar trae espacio y el espacio es libertad. Y la libertad de una alimenta la libertad de todas.

Puedes dar una pincelada de tu evolución artística

En forma de pincelada diría que ahora trabajo en unos términos y modos más abstractos, en una danza más libre, y muy a la escucha de la vivencia de lo profundo.

En esta evolución Carmelo Salazar es clave. Él en sí es un tratado de estética de siete volúmenes, como el Discurso del método, o cosas así. Está donde no está nadie, tiene una visión radical de la danza que le permite estar fuera de todos los lenguajes y a la vez jugar con todos.Ha sido un referente muy potente en muchos sentidos. Muchas de las que he hablado tienen que ver con su enseñanza.

La formación durante siete años que hice para prepararme como profesora de Yoga Iyengar también movió mucho todo. Desarrollé una mirada de cirujana que aplico al modus operandi en la danza y en la escucha interna.

Artísticamente el sentido de compartir mi trabajo ha ido mutando, hoy, desde una mirada muy amplia siento que todo esto tiene el mismo sentido que el amor.

¿Dirías que eso es lo que tu has traído al mundo de la danza?

Diría que de lo que he traído al mundo, es lo que tengo atendido más privilegiadamente.

Ahora que lo percibes así, ahora que es ese momento de reafirmarse, de entenderse en un lugar, ¿surge en algún momento el deseo de trasmitirlo?

Sí y siento vértigo supongo que el momento llegará.

Yo creo que es el momento.

No tengo claro que pueda trasmitir con claridad.

Yo creo que sí la tienes, pero es necesario ponerlo sobre la mesa frente a otros porque has habitado mucho la soledad, pero en este lugar tan contenido de tanto, y ese estudio tan personal, con una visión de la escena tan personal, parece muy interesante plantear la idea de poderla legar a otras personas.

En algún momento se dará.

La pedagogía es un acompañamiento, no son certezas sino dar la mano para acompañar dentro de la proposición que es la que tu vienes a compartir. No hay nada rotundo, es muy abierto en realidad.

Quizá tiene que ver con ese amor del que hablabas.

Me gusta la idea de pensar el amor como presencia y atención plena, me parece bonito.

El amor no es cualquier cosa y si está detrás de las intenciones todo tiene otra fuerza.

Foto© Viktor Stefanov

Y a partir de ahora ¿qué hay, hay proyectos, hay deseos?

Seguir en la investigación, en la lectura del cuerpo. Me provee de conocimiento, amor y placer hacia la vida. Y bailar mucho Las Magias, que es mi última obra y es muy placentera.

Teresa Lorenzo. Artista escénica independiente especializada en lo salvajemente dancístico. En los últimos años profundiza desde un punto de vista poético y filosófico en varios modos de relación con la naturaleza en sus diversas manifestaciones, con un acentuado rigor experimental. Su lenguaje corporal es paradisíaco y ajeno a las tendencias contemporáneas convencionales. 

Enlaces:

https://www.instagram.com/teresalorenzo6